El
retrato fotográfico trata de representar
la expresión plástica de una persona y se enfoca en su cara y expresión.
Las
personas siempre han querido ser retratadas, pero este tema del retrato cobra
real auge con los daguerrotipos a mediados del siglo XIX debido a lo económico
que era esto al lado de la elaboración de una pintura, por poner un ejemplo.
Con
la evolución de la fotografía y las cámaras fotográficas, básicamente
cualquiera te puede tomar un retrato, pero de todos modos hay personas que
están dispuestas a pagar un fotógrafo profesional para esto, esperando un
retrato de calidad.
Hay
diferentes tipos de retrato: plano entero, desde los pies a la cabeza; tres
cuartos, desde la rodilla y es adecuado para encuadras varias personas
interactuando; plano medio, desde la altura de la cintura es ideal para el caso
de entrevistas entre dos personas; plano medio corto, desde la mitad del pecho
para aislar en la fotografía una única figura desconectándola del entorno y
fijando la atención en ella; primer plano, desde los hombros nos permite
exponer intimidad con respecto al personaje; primerísimo primer plano, desde la
base de la quijada le da más significado a esa intimidad representada con el
primer plano; plano detalle, representando una parte muy pequeña del rostro
concentrando un gesto o algún elemento que se quiera enfatizar.
En
estos retratos se uso una luz difusa fluorescente, que estaba localizada por
sobre el horizonte del rostro en forma directa, generamos un reborde en la
persona para despegarla del fondo que usamos con una luz fluorescente desde el
lado opuesto a la luz principal, abanderándola para la cámara; en este caso, la
luz de relleno obtenida por la reflexión de la luz principal se quedaba escasa
y se uso una luz incandescente, iluminando las
zonas necesarias.
En esta fotografía, se trato de reflejar algo mas libre, un poco de nuestra personalidad con un poco de locura, en estas tomas usamos un flash para rellenar.
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